Uno de los aprendizajes que me dejan mis más de 30 años de vida profesional es el “sapere aude” proclamado por Horacio y reformulado por Kant. Hay que “atreverse a aprender”. Una valentía, un coraje, una voluntad de desafiarnos a nosotros mismos, que debemos conservar durante toda la vida.
He tenido el honor de ser el padrino de la graduación de ESIC University. En las caras de mis más de 600 ahijados, los nuevos graduados y titulados, vi la vibrante ilusión de enfrentarse por primera vez al mundo profesional. Una inquieta ambición, una energía desbordante. Jóvenes con muchas preguntas en busca de rumbo. Qué belleza.

También he participado en el Global Alumni Weekend del IE University. Un encuentro con quienes, tras 5, 10, 15 o 20 años, vuelven a la que fue su casa. Con el orgullo sereno de quien se ha labrado un camino. Con una mirada menos ligera, pero más lúcida, consciente y segura. Con también muchas preguntas, moldeadas con la sabiduría de la experiencia, pero alimentadas por una curiosidad que sigue más viva que nunca.
En ambos encuentros vi personas, profesionales, estudiantes, que se atreven a aprender. Sin importar su edad o años de experiencia. Sapere aude.

Gracias Eduardo Gómez Martín, presidente de ESIC University, y gracias Soledad Atienza Becerril, decana del IE Law School, por la oportunidad de poder compartir con los alumnos los aprendizajes de mi vida profesional.