Somos el tiempo que nos queda
Uno de los días que han marcado mi vida

Uno de los días que han marcado mi vida

Uno de los días que han marcado mi vida Uno de los días que han marcado mi vida

I was there. Una terrible tragedia que forma parte de la historia. Se dice que todos recordamos dónde estábamos cuando sucedió.

Para mí significó mucho. Aprendí sobre la condición humana, sobre el terror y sobre la bondad. Sobre la irracionalidad, el absurdo existencial y la contingencia vital a la que estamos sometidos. Sólo en un segundo, en cualquier segundo, puede cambiarte la vida. Sin explicación, sin motivo, sin razón. ¿Por qué a mí?

Aprendí sobre la muerte. Mi calle, la 43, estaba llena de flores, de velas encendidas, de carteles que recordaban a los bomberos de la estación que teníamos abajo del edificio y de la que ninguno sobrevivió. Decía Montaigne que sólo se empieza a vivir de verdad cuando se comprende qué significa la muerte. La muerte, memento mori, nos recuerda la alegría de vivir.

Fede Linares NY Calle 43

Aprendí sobre la condición humana, sobre la fraternidad, la bondad, la dignidad y la resistencia contra la injusticia de lo irracional. Mientras la ciudad lloraba a las víctimas, los comercios instalaban luminosos que decían “We are back to business”. Era un espíritu de fraternidad, de rebelión contra el mal y la sinrazón. El mismo espíritu que llevó las horas posteriores al ataque a ver a media ciudad donar sangre y ayudar como podían en la zona cero. El mismo que, con un Manhattan aislado, hizo que quienes vivíamos allí abriéramos nuestros apartamentos a amigos, conocidos y gente de fuera de la isla a la que no conocíamos de nada. El mismo que hacía que descubrieras, en el fondo de una mirada cruzada con cualquiera, un abrazo cálido de ánimo y esperanza.

Aprendí que el azar, la fortuna, la providencia, la contingencia o el absurdo, qué más da cómo lo llamemos, está presente en nuestras vidas desde que nacemos hasta que morimos. Y que, precisamente por ello, cada día, cada hora, cada minuto, es una extraordinaria oportunidad para disfrutar del privilegio que tenemos de vivir. Una oportunidad para agradecerlo. Y una oportunidad para devolver ese regalo ayudando a que la vida de la gente que tenemos cerca sea un poco mejor.

Siempre agradecido.

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