Desde su publicación en 2018, Cómo mueren las democracias se ha convertido en uno de los análisis más influyentes sobre el retroceso democrático en el mundo contemporáneo. Su aparición coincidió con un contexto de creciente polarización política, ascenso de líderes populistas y tensiones institucionales en numerosos países, lo que permitió que el libro se insertara rápidamente en debates públicos y académicos. Levitsky y Ziblatt ofrecieron un diagnóstico claro y accesible sobre un fenómeno inquietante: las democracias del siglo XXI ya no suelen colapsar mediante golpes militares o rupturas abruptas, sino a través de procesos graduales, legales y desde dentro, impulsados por líderes electos que erosionan las instituciones democráticas paso a paso.
1. Las democracias ya no suelen morir mediante golpes militares
- A diferencia del siglo XX, hoy las democracias suelen colapsar desde dentro, por líderes electos que erosionan gradualmente las instituciones.
- La muerte de la democracia es lenta, legalista y casi imperceptible al comienzo.
2. Los autoritarios llegan al poder por elecciones
- Los nuevos autócratas no se imponen por la fuerza, sino ganando elecciones y luego usando su legitimidad democrática para concentrar poder.
- Ejemplos que estudian: Venezuela, Hungría, Turquía, Rusia, Polonia.
3. Cuatro indicadores para reconocer a un líder autoritario
- Los autores identifican señales de advertencia que permiten detectar a políticos peligrosos antes de que destruyan la democracia:
- Rechazo de las reglas democráticas o del orden constitucional.
- Negación de la legitimidad de los adversarios políticos (presentarlos como enemigos, criminales o antipatriotas).
- Tolerancia o fomento de la violencia política.
- Restricción de libertades civiles (medios, opositores, jueces, minorías).
- Un líder que presenta varios de estos rasgos es un riesgo para la democracia.
4. El papel crucial de los partidos políticos
- La primera línea de defensa democrática son los partidos, que deben impedir que candidatos autoritarios asciendan.
- Cuando los partidos fallan (por ambición, cálculo electoral o debilidad), los autócratas pueden llegar al poder mediante las urnas.
5. Dos normas informales esenciales para la estabilidad democrática
- Además de las leyes, la democracia depende de prácticas no escritas:
- La contención (forbearance)
- No usar al máximo las facultades legales para perjudicar al rival.
- Moderación en el ejercicio del poder.
- La tolerancia mutua
- Reconocer al adversario como legítimo, no como un enemigo.
- Aceptar que quien piensa distinto también tiene derecho a gobernar.
- Cuando estas normas se rompen, la polarización aumenta y la democracia se debilita gravemente.
6. Cómo los autócratas erosionan la democracia desde dentro
- Según Levitsky y Ziblatt, los líderes autoritarios suelen actuar de forma gradual y legal:
- Capturan la justicia o nombran jueces leales.
- Hostigan o controlan a la prensa independiente.
- Persiguen a opositores, a veces con herramientas legales.
- Manipulan reglas electorales para asegurar su permanencia.
- Cada paso parece «legal», pero el efecto acumulativo es devastador.
7. La importancia de las alianzas democráticas amplias
- Para evitar la degradación, las fuerzas políticas deben formar coaliciones democráticas, incluso entre grupos ideológicamente distintos, para aislar a los extremistas.
- La lógica es: los adversarios deben unirse para frenar al enemigo común: el autoritarismo.
Conclusión
Cómo mueren las democracias muestra que los regímenes democráticos se derrumban no tanto por grandes rupturas, sino por la destrucción lenta de normas, contrapesos y confianza política.
Su mensaje central: la democracia es frágil y depende no solo de leyes, sino de hábitos y comportamientos que deben ser protegidos constantemente.