Desde su publicación en 2010, La sociedad del cansancio de Byung-Chul Han se ha convertido en uno de los ensayos filosóficos más influyentes y citados del siglo XXI. Su impacto se explica por la claridad con la que diagnostica un malestar contemporáneo ampliamente extendido —el agotamiento, la ansiedad y la autoexigencia extrema— y por ofrecer un marco conceptual nuevo para comprenderlo. En un contexto de globalización neoliberal, hiperproductividad y digitalización acelerada, Han formula la tesis de que las sociedades actuales han sustituido la disciplina y la represión clásicas por un régimen de rendimiento que opera mediante la autoexplotación. Esta idea resonó de inmediato no sólo en la filosofía y la teoría social, sino también en la psicología, la sociología del trabajo, los estudios culturales y la crítica política.
1. Del “deber” al “poder”: el cambio de paradigma
- Han sostiene que hemos pasado de una sociedad disciplinaria (marcada por prohibiciones y el “debes”) a una sociedad del rendimiento (basada en el “puedes”).
- Ya no somos sujetos obedientes, sino “sujetos de rendimiento” que se autoexplotan.
- La coerción externa ha sido sustituida por presión interna: queremos ser más eficientes, más productivos, más positivos.
2. Autoexplotación y libertad aparente
- La sociedad del rendimiento crea la ilusión de libertad (“hago lo que quiero”), pero en realidad genera autoexplotación.
- El individuo se convierte en empresario de sí mismo.
- La autoexplotación es más efectiva que la explotación externa porque:
- Es voluntaria.
- No genera resistencia.
- Produce agotamiento profundo.
3. El cansancio como enfermedad del siglo
- El exceso de positividad y productividad conduce a enfermedades características de nuestro tiempo:
- Depresión
- Burnout (síndrome de desgaste)
- Trastornos de ansiedad
- Déficit de atención
- Para Han, estas no son solo patologías médicas, sino síntomas sociales: fallamos ante la exigencia de ser siempre productivos.
4. La “violencia de la positividad”
- Hoy no predominan los “no” y las prohibiciones, sino el exceso de información, estímulos, proyectos y optimismo obligatorio.
- El problema ya no es la represión, sino la sobrecarga.
- Esta positividad elimina la capacidad de detenerse, contemplar y reflexionar.
5. Hipercomunicación y multitarea
- La saturación de información y la conexión constante impiden la profundidad y la concentración.
- La multitarea, aunque parezca productividad, en realidad impide el pensamiento profundo.
- El sujeto moderno vive en la dispersión permanente.
6. Pérdida de la negatividad
- Para Han, la creatividad y el pensamiento crítico surgen del espacio negativo: silencio, aburrimiento, pausa.
- La sociedad del rendimiento elimina estos espacios, destruyendo la posibilidad de una vida interior rica.
7. Necesidad de un “cansancio bueno”
- Han propone recuperar un cansancio distinto:
- Un cansancio que no destruya, sino que permita reposar, contemplar, abrirse a la experiencia del otro y del mundo.
- El aburrimiento profundo, la calma y el descanso son formas de resistencia ante el régimen del rendimiento.
Conclusión
La sociedad del cansancio denuncia que el individuo contemporáneo no es explotado por otros, sino por sí mismo, bajo el imperativo de la productividad y la positividad. Esta autoexplotación conduce a nuevas patologías psíquicas y a la pérdida del tiempo contemplativo necesario para el pensamiento, la creatividad y la libertad.