En este presente incierto que vivimos, con tensiones geopolíticas, emergencia climática, disrupción tecnológica, crecimiento exponencial de la desigualdad social y una gran polarización política, se vuelven a cuestionar asuntos tan relevantes como el modelo económico, el sistema de producción, el papel del estado o la capacidad del capitalismo para responder a las necesidades de los ciudadanos.
Identificar la razón de ser, el rol y el potencial de las empresas en la transformación social de nuestra sociedad es algo fundamental para todos. Pero al analizar lo que es una empresa en el inconsciente colectivo al que se refería Carl Jung, encontramos que las compañías actuales tienen un problema de percepción en la ciudadanía, fruto de falacias instaladas, que conlleva a una aparente falta de legitimidad en algunos sectores de la sociedad. Sigue instalada la idea del capitalismo salvaje que acuñó Milton Friedman en los setenta, según la cual, las compañías solo generan valor y riqueza para sus dueños o accionistas. Por ello, conviene revisitar el fin último de una empresa, cuál es su razón de ser y cómo puede evolucionar para adaptarse al nuevo escenario. Hoy es el momento de reformular el “contrato social” de Rousseau que en su origen era bilateral —entre los gobernantes y los ciudadanos—, para convertirlo en uno trilateral e introducir en él a las compañías que quieren tener un rol cívico mucho más activo. Es decir, la empresa como un agente activo de la sociedad civil cuyos objetivos trasciendan la producción eficiente de bienes o servicios y la optimización del beneficio, teniendo presente que, si cumplen con estos objetivos, las empresas tendrían ya un papel social fundamental porque para poder producir necesitan crear empleo y pagar impuestos. Al igual que los ciudadanos, las empresas tienen derechos y obligaciones y forman parte de una sociedad libre de la que son partícipes. Pero, además, pueden ser parte activa en sus comunidades para generar valor fuera de su “perímetro financiero” y asumir responsabilidades más allá de sus obligaciones fiscales y laborales.