Arte Cultura

Mundo y Formas del Cante Flamenco

Antonio Mairena y Ricardo Molina
26 junio 2026
Mundo y Formas del Cante Flamenco - Antonio Mairena y Ricardo Molina

Mundo y formas del cante flamenco (1963), coescrito por el poeta de la generación del 27 Ricardo Molina y el legendario cantaor Antonio Mairena, es una de las obras más influyentes, revolucionarias y polémicas de la historia de la flamencología.

Este libro marcó un antes y un después porque estableció el “mairenismo”, una corriente que defendía el purismo del cante y reclamaba el protagonismo absoluto de los gitanos andaluces en la creación y conservación del flamenco.

1. La tesis gitanista (El origen del cante)

La idea central y más controvertida del libro es que el flamenco auténtico es una creación del pueblo gitano asentado en la Baja Andalucía (el triángulo formado por Sevilla, Jerez y Cádiz).

  • Molina y Mairena sostienen que el flamenco no nació de la mezcla folclórica andaluza, sino que fue el resultado del dolor, el aislamiento y la persecución que sufrieron los gitanos desde el siglo XV.
  • El cante era un secreto familiar, una forma de catarsis íntima y un rito que se transmitía de padres a hijos en los hogares y fraguas gitanas, mucho antes de saltar a los escenarios públicos.
2. El “Cante Gitano” frente al “Cante Andaluz”

Los autores trazan una línea divisoria radical entre dos tipos de expresiones artísticas:

  • El Cante Gitano-Andaluz (o cante puro): Caracterizado por la hondura, el dramatismo, el dolor existencial y la sobriedad. Aquí se encuadran los estilos que consideran matrices y sagrados, como las seguiriyas, las soleares, las tonás y las bulerías.
  • El Cante Andaluz folclorizado: Estilos que, según ellos, tienen una raíz puramente folclórica andaluza o melódica, más ligera y aflamencada, como los fandangos, las malagueñas o los cantes de ida y vuelta (guajiras, colombianas). Para los autores, estos estilos carecen del “ethos” y la trascendencia del cante grande.
3. La genealogía del cante: Los cuatro pilares básicos

El libro organiza de manera casi arquitectónica las formas (palos) del flamenco. Establece que todo el edificio del cante puro se sostiene sobre cuatro pilares fundamentales, de los cuales derivan todos los demás:

  1. Las Tonás: Los cantes más antiguos, primitivos y severos, ejecutados estrictamente a palo seco (sin guitarra), que reflejan el dolor de las cárceles y las persecuciones.
  2. La Siguiriya: El cante trágico por excelencia, donde el alma humana expresa la desesperación absoluta, la muerte y el destino fatal.
  3. La Soleá: El eje lírico del flamenco. Combina la melancolía y la dignidad con una riqueza musical y rítmica perfecta.
  4. La Bulería / Tangos: Los cantes festeros que, lejos de ser superficiales, representan la válvula de escape, el ritmo y la celebración comunitaria del pueblo gitano.
4. Crítica a la “Ópera Flamenca” y defensa del purismo

El libro nace también como una reacción de protesta contra la época de la “Ópera Flamenca” (las décadas centrales del siglo XX), un período en el que el flamenco se había comercializado masivamente en plazas de toros y teatros, endulzando los cantes para hacerlos comerciales y virtuosos.

Molina y Mairena denuncian que esto desvirtuó la esencia trágica y la sobriedad del arte. Abogan por un retorno a las fuentes, a la dignidad del cantaor clásico que no busca el aplauso fácil ni el adorno técnico, sino la transmisión del duende y la verdad desnuda.

5. El Cantaor como sacerdote de un rito

Para los autores, el cantaor de flamenco puro no es un simple “entertainer” o cantante de espectáculos; es el guardián de una tradición milenaria, un transmisor de la memoria colectiva de su pueblo. El cante es concebido como una experiencia litúrgica donde la técnica vocal está subordinada a la intensidad emocional y a la jondura.

Impacto y legado

Aunque la historiografía moderna del flamenco ha matizado la “tesis gitanista” (demostrando que los payos/andaluces no gitanos también tuvieron un papel crucial en la creación del género), Mundo y formas del cante flamenco sigue siendo la biblia del purismo. Consiguió dignificar el flamenco, rescatar del olvido cantes primitivos y otorgar a los gitanos andaluces el reconocimiento histórico como los grandes arquitectos de este arte universal.