On April 15, the 29th edition of EY’s Entrepreneur of the Year Award was celebrated, highlighting the emotional stories of entrepreneurs. Carmen Lence, CEO of Grupo Lence (Leche Río), was honored as the Entrepreneur of the Year and Social Entrepreneur PEA 2025. The event featured performances of Vivaldi’s music, symbolizing the journey of entrepreneurs through their challenges and successes.
The evening began with Vivaldi’s “Winter,” reflecting the tough moments entrepreneurs often face, such as market struggles and funding issues. This was followed by “Summer,” representing the burst of energy and success that comes after perseverance through difficult times. The narrative also drew a parallel with Vivaldi’s own life, noting that he died in poverty and was forgotten for 200 years until his music was rediscovered in the 20th century, symbolizing the cycles of hardship and triumph.
The celebration honored all entrepreneurs who, like Vivaldi, have endured their own winters and are now reaping the rewards of their efforts. The music of Vivaldi served as a tribute to their resilience and achievements.
El pasado 15 de abril celebramos la 29ª edición del Premio Emprendedor del Año de EY. Como siempre, fue una noche de emociones. Una noche donde triunfó una historia. Una historia que, según su protagonista, es “la leche.” Carmen Lence CEO de Grupo Lence (Leche Río) se llevó el galardón a la Emprendedora del Año y Emprendedora Social PEA 2025.
Sonó Vivaldi en honor de todos los emprendedores galardonados esa noche. Sonó el Invierno con los estupendos intérpretes de la Escuela de Música Reina Sofía, con sus notas cortantes como cuchillas de hielo, que es la partitura de los momentos más duros. Esos que todo emprendedor conoce: cuando el mercado no responde, cuando la financiación no llega, cuando el entorno el dice que pare.
Y luego sonó el verano, con esa tormenta final que estalla con una energía imparable, que es la fuerza del proyecto que, después de atravesar su invierno, explota con toda su potencia. Es el momento en que la perseverancia da fruto.
Vivaldi murió el 28 de julio de 1741 en la pobreza. Fue enterrado en una fosa común. En su funeral no sonó ni una sola nota de música. Durante 200 años, la música de Vivaldi dejó de ser interpretada y estudiada en Europa. Fue excluido del gusto musical dominante y su obra se perdió en archivos y colecciones privadas. Doscientos años de invierno. Hasta que en los años 20 del siglo pasado se redescubrieron sus manuscritos en Turín. Y en 1947, el violinista americano Louis Kaufman grabó Las Cuatro Estaciones en el Carnegie Hall de Nueva York. Esa grabación devolvió a Vivaldi al mundo. El verano, por fin, volvía a estallar.
Enhorabuena todos los emprendedores que en el cálido y amable verano recogen los frutos de largos y fríos inviernos que semillaron generaciones anteriores. Enhorabuena a aquellos que soñaron sueños de invierno y sueños de verano.
La música de Vivaldi es en vuestro honor.